2005-06-14

POEMA DE 1992

En Noviembre de 1992 yo ya había estado tres meses viviendo en Estados Unidos, y ya extrañaba algo las cosas importantes: la familia, los amigos, el país, etc. Cuando uno escribe poesía u otras cosas, siempre hay un momento más prolífico, y éste para mi fue cuando estaba en el país del norte. Uno de esos momentos claves, fue el 21 de Noviembre hace 13 años, y el resultado es el poema que aquí sigue:

Gracias Señor por los dones concedidos;
por los errores cometidos;
por los dolores sufridos.
Gracias Señor por mi despertar
después de mi sueño;
por mi dormir después de
mi día vivido.
Gracias Oh Dios por la vida prestada,
por la noche callada,
por mi furia calmada.
Gracias Señor por los ojos cansados,
por la boca mojada,
por mis ansias alocadas.
Gracias Señor por las lágrimas vertidas,
por el corazón henchido,
por el alma empapada.
Gracias mi Dios por mi orgullo esculpido,
por mis ansias de hacer,
por mis hechos sin sentido.
Gracias Señor por la familia adorada,
por mis hermanos conmigo,
por mi soledad acompañada.
Gracias Señor por las manos gastadas,
por el camino andado,
por mi cuerpo erguido.
Gracias mi Dios por la mente poderosa,
por el aprender jubiloso,
por el enseñar generoso.
Por los sentimientos vertidos, Señor
por la guitarra en mi canto,
por la música en mi baile.
Por el viaje en mis maletas,
por mi casa en otra parte,
por mi estadía en otros lares.
Gracias oh Señor te doy con mi talante
de moreno carrusel con sus doblajes,
de persona y no persona en un instante.
Gracias por la tinta de mi lápiz,
que dibuja mis palabras con ternura
que atentan contra el bueno y la cordura.
Porque el tiempo se detiene a cada instante
que yo quiero por seguro caminar aparte
de los pasos que me dicen son seguros.
Por la mariposa, Señor, en mi ventana
por el sol que amanece en las mañanas,
por que puedo hoy tener confianza
De que tú existes por mi gracia y mi constancia
y de que yo me muero cada vez que me revivo.
De todas maneras gracias hoy te digo.

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