2008-09-29

DEL CAFE


Una de las cosas que me gusta hacer es tomar café. Sentir el olor calentito, el sabor amargo dulzón (lo tomo con dos de azúcar + la 'pizca psicológica'), y dejar que se enfríe cuando tus manos están alrededor de la taza, seguidos de un 'aaaaaahhhh' de largo aliento, es de lo mejor que hay.

Una de las revistas que me sorprendieron cuando supe de ella tiene que ver con los empresarios. Se llama DESAFIO, y tiene hasta página web.

En esta página es donde se mezcló lo del café. Una fábula corta y precisa me llegó por lo claro de su mensaje, y por la falta que hace hoy en día escucharlo. Aquí les va:



"Un grupo de ex estudiantes, ya muy establecidos en sus carreras, se reunió para visitar a su viejo profesor de la universidad. Una vez en casa del maestro, la conversación se concentró en quejas sobre el estrés tanto en el trabajo como en la vida cotidiana. Al ofrecerles café a sus visitas, el profesor fue a la cocina y regresó con un termo de café y una variedad de tazas - de porcelana, plástico, vidrio, cristal, algunas comunes, algunas caras, algunas exquisitas - y les pidió que se sirvieran el café caliente. Cuando todos los estudiantes tenían su taza en la mano, el profesor dijo: "Si se han fijado, todas las tazas bonitas y caras han sido tomadas, dejando atrás las comunes y baratas. Aunque es normal que quieran sólo lo mejor para ustedes, ése es el origen de sus problemas y estrés. Lo que en realidad querían era café, no la taza, pero conscientemente tomaron las mejores tazas y las estuvieron comparando con las tazas de los demás. Fíjense bien -prosiguió- la vida es el café, pero sus trabajos, el dinero y su posición social son las tazas. Las tazas son sólo herramientas para sostener y contener vida, pero la calidad de la vida no cambia". "A veces -concluyó- al concentrarnos sólo en la taza, dejamos de disfrutar el café que hay en ella. Por lo tanto, no dejen que la taza los guíe... mejor gocen el café".

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