El siguiente poema lo escribí el año 1994, cuando aun estudiaba en la universidad. Trató de ser un poema épico, como "la Araucana", de Alonso de Ercilla; un poema que narrara la historia de nuestros indígenas y nuestras raíces, no solo en sud América, sino en LatinoAmérica. El resultado, obviamente, no fue algo parecido a "La Araucana", solo fue esto:
Tenochtitlán fuerte y poderosa,
de ahí al Tahuantinsuyo
sólo unos pasos - pasos grandes
para ellos, pasos de hierro
para el usurpador.
De vuestra sangre bebemos todos,
de ti Huayna Capac, padre.
Estoy en el confín de la línea,
de esta raza India y poderosa.
Cuatro esquinas, Tahuantinsuyo;
Centro del mundo, Macchu Picchu,
y bajo ellos está Mapu
y la gente que ya casi no se ve.
Dormidos quedaron todos,
pero latente su sangre está -
sangre candente, de grueso fluir,
que aunque no queramos, llevamos
los de la línea en su confín.
Mapu, eres madre terrena y natural de Che,
y tus hijos paridos a ti en Arauco,
la tierra del Toqui, la ruca y mi piel.
Mapuche, Araucano, Indio Sud Americano,
¡cómo te extraño muy dentro de mi!,
que yo sé que por mi corre tu vida.
El sur, entonces se nace, para morir,
para ser pisoteado por Iberia y
los que a su abrigo quieren descubrir.
Atrás quedaron en la memoria colectiva
los hermanos de la tierra, los hijos del Sol,
los que vuelan con el Cóndor y los que no;
El progreso acabó con ellos, ese caballo feroz
que tú no conocías y que a ti llegó.
Trataste pero no pudiste, y sangre se derramó
por la cara quebrada y triste de tu huerto,
huerto de la luna y huerto del Sol
del cual comieron los de tu corazón.
Es así cuando te sueño, y te veo desde un Cóndor-Altar.
Tu faz siempre roja, pero roja de lealtad;
la lealtad que tu gente siempre te supo dar.
¡Tenochtitlán fuerte y poderosa: ya no estás más!
¡Inca, Huayno, Macchu Picchu y los restados
Mapu, con Che, toqui y Reinos Soberanos
escuchen mi cantar! Que el tiempo ya se viene
en que de Ustedes bebamos, los del confín,
la sangre India y poderosa:
¡Sangre de grueso fluir!
Tenochtitlán fuerte y poderosa,
de ahí al Tahuantinsuyo
sólo unos pasos - pasos grandes
para ellos, pasos de hierro
para el usurpador.
De vuestra sangre bebemos todos,
de ti Huayna Capac, padre.
Estoy en el confín de la línea,
de esta raza India y poderosa.
Cuatro esquinas, Tahuantinsuyo;
Centro del mundo, Macchu Picchu,
y bajo ellos está Mapu
y la gente que ya casi no se ve.
Dormidos quedaron todos,
pero latente su sangre está -
sangre candente, de grueso fluir,
que aunque no queramos, llevamos
los de la línea en su confín.
Mapu, eres madre terrena y natural de Che,
y tus hijos paridos a ti en Arauco,
la tierra del Toqui, la ruca y mi piel.
Mapuche, Araucano, Indio Sud Americano,
¡cómo te extraño muy dentro de mi!,
que yo sé que por mi corre tu vida.
El sur, entonces se nace, para morir,
para ser pisoteado por Iberia y
los que a su abrigo quieren descubrir.
Atrás quedaron en la memoria colectiva
los hermanos de la tierra, los hijos del Sol,
los que vuelan con el Cóndor y los que no;
El progreso acabó con ellos, ese caballo feroz
que tú no conocías y que a ti llegó.
Trataste pero no pudiste, y sangre se derramó
por la cara quebrada y triste de tu huerto,
huerto de la luna y huerto del Sol
del cual comieron los de tu corazón.
Es así cuando te sueño, y te veo desde un Cóndor-Altar.
Tu faz siempre roja, pero roja de lealtad;
la lealtad que tu gente siempre te supo dar.
¡Tenochtitlán fuerte y poderosa: ya no estás más!
¡Inca, Huayno, Macchu Picchu y los restados
Mapu, con Che, toqui y Reinos Soberanos
escuchen mi cantar! Que el tiempo ya se viene
en que de Ustedes bebamos, los del confín,
la sangre India y poderosa:
¡Sangre de grueso fluir!
No hay comentarios.:
Publicar un comentario