
Viniendo de la gran familia Ignaciana, siento orgullo de poder decir que estudié en el San Javier, y que comparto - aunque sea una micronésima parte - los valores, enseñanzas, y 'background' del mismísimo padre Alberto Hurtado.
Teniendo, entonces, este acerbo, siento orgullo al poder ver cómo la enseñanza media del que ahora es mi colegio es capaz de realizar una obra solidaria de tal magnitud como la que tuvimos ayer miércoles en que recibimos a "Fundación Mi Casa".
La alegría se apoderó del colegio, las buenas vibras, y la gran muestra de sus corazones a aquellos que lo necesitan un poco más que nosotros.
Aunque me asalta una duda: ¿no seremos nosotros quienes necesitamos más? Sin duda alguna, quizá con lo que hicimos por nuestro prójimo ayer nos puede alimentar el espíritu por bastante tiempo (ojalá solo un par de días).
Cierto, falta mucho por recorrer; me gustaría ver más actividad social y solidaridad pumahuina, pero éste ha sido un buen comienzo: buen comienzo del colegio (autoridades incluidas, aunque no quieran admitirlo) ya que ellos abrieron las puertas para que esto se dé; buen comienzo de los profesores; y buen comienzo de Uds. nuestros alumnos.
Menciones honrosas debo darlas, porque son de mi curso (IIIº B) a: Nicolás Barrientos, Priscila Kesternich, Sergio Miranda, Diego Robles, Mª Paz Vargas y Diego Opitz.
Felicitaciones a ellos... felicitaciones a todos los de enseñanza media ... Créanme ... me dio gusto y se los agradezco ... por una tarde pensé que el mundo sí se puede arreglar.
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